La madera es un elemento vivo. Para que una tabla se transforme en duela, el secado natural es esencial. Cada tabla de madera debe tener un proceso de maduración y envejecimiento lento durante el cual se eliminan los taninos más astringentes de la madera y la humedad interior desciende por debajo del 15%, proceso que dura varios años. Que se produzca lentamente esta transformación es fundamental para conseguir una madera excepcional capaz de madurar los vinos adecuadamente.
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