Cada duela se apila de forma manual, para conseguir homogeneidad en el secado y que los componentes organolépticos del roble y favorables al vino aparezcan a lo largo del tiempo mediante hidrólisis y oxidación lenta por igual en todas las tablas.
El viento, el sol y el agua de lluvia van modificando lentamente la composición de la madera. Con el transcurso de los días, meses y años, se liberan los taninos más astringentes y se madura la estructura de la madera. La pérdida de astringencia se ve favorecida por la actuación de determinadas especies de hongos que únicamente pueden desarrollarse durante el secado natural (
Aerobasidium pullulans y Trichoderma harzianum).
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